El pasado 15 de abril, un nutrido grupo de profesionales y estudiantes del ámbito de la Psicología y la Educación Social se dieron cita en nuestro centro, interesados en analizar y comprender cómo la tecnología está transformando la evaluación, la intervención y el abordaje de problemas psicopatológicos, en la II Jornada de Psicología “Innovación Tecnológica en Psicología”.
Joseba Louzao, Director gestor del CUCC, hizo alusión en la presentación del acto al principal objetivo de la jornada, dirigido a “aprender a discernir cómo ser mejores profesionales, mejores psicólogos y psicólogas, en este tiempo de aceleración y continuos cambios que sin duda impactan directamente en el ámbito de la Psicología”.
La Jornada comenzó con una conferencia marco a cargo el Dr. Javier Aróztegui, investigador y docente de la Universidad Complutense de Madrid, especialista en la intersección entre inteligencia artificial, ciencia de datos y psicología. En su intervención ofreció una visión global y rigurosa acerca de la necesidad de utilizar las posibilidades tecnológicas en Psicología, así como los posibles riesgos de su uso. Como punto de partida, el profesor Aróztegui ofreció datos de la OMS que arrojan que de los 1.000 millones de personas en el mundo con problemas de salud mental, el 70% de éstos no tienen acceso a recursos para recibir atención. Ante esta realidad, Javier Aróztegui, partiendo de recomendaciones éticas y análisis de riesgos, defendió el uso de determinados modelos y de la creatividad que las tecnologías pueden aportar para llegar a sectores de población que de otro modo no tendrían atención psicológica alguna.



Asimismo, Javier Aróztegui enumeró algunos riesgos en el uso de las tecnologías en Psicología, así como recomendaciones para un uso ético de las mismas, tales como el exceso de confianza, los intereses de mercado, los requisitos legales o los prejuicios a la hora de utilizar estas herramientas. En este sentido, destacó la importancia del trabajo multidisciplinar en el desarrollo de aplicaciones, en el que entren en juego los expertos en el campo de la psicología junto a los programadores y desarrolladores.
La segunda parte de la Jornada contó con una mesa redonda en la que, moderados por la profesora Ana Sofía Urraca, los responsables de tres proyectos pioneros dieron respuesta a las preguntas sobre la aplicación de herramientas de este tipo en la práctica profesional.
Por parte de Medea Mind, Sara Zangri, psicóloga, profesora de la Universidad Complutense e investigadora en este campo, explicó las razones de su apuesta por soluciones de inteligencia artificial en lo que denominó “la salud mental de precisión” y cómo su visión de la intervención psicológica cambió al incorporar este elemento. “Actualmente – indicó – la intervención psicológica se basa en la formación y en la experiencia clínica, pero muchos estudios apuntan a que la mitad de los pacientes no mejoran de forma significativa y que al aplicar la salud mental de precisión se añade una tercera pata fundamental que son los datos que arrojan las investigaciones”.



Desde otra perspectiva, Yoni Blanco, un ingeniero interesado en el mundo educativo, a través de la empresa Kanjo Emotion, presentó la herramienta que han desarrollado, una plataforma de analítica emocional diseñada para la infancia y la adolescencia. “Esta aplicación -explicó Blanco- nace de la intención de aplicar la tecnología desde una perspectiva social, para ello contamos con un grupo de psicólogos educativos con el objetivo de hacer detección precoz de situaciones de riesgo en la infancia. Para ello, en los colegios donde la aplicamos, les preguntamos de un modo cercano cómo se sienten, como han descansado y otra serie de preguntas que permiten ofrecer un informe al colegio de cara a esos niños que quizás no son los que más ruido hacen pero que puedan estar necesitando una mirada o atención especial”.
David Roncero, profesor de la Universidad Francisco de Vitoria y durante años, profesional de la psicología en un centro de menores con medidas judiciales, fue el encargado de exponer un Proyecto de realidad virtual que, a través de herramientas inmersivas, aborda la intervención en adicciones, fobias y dificultades de regulación emocional. “Esta iniciativa nace de la intención de mejorar la intervención que se hace con menores en este tipo de centros, que siendo buena tiene el hándicap de que se realiza en situación de privación de libertad. De modo que vimos que la realidad virtual era una opción de estudiar los casos en situaciones simuladas de realidad para estudiar las reacciones ante posibles agresiones e incitación al consumo de drogas”, relató Roncero.
Tras la mesa redonda, los asistentes pudieron participar en talleres ofrecidos por los responsables de cada proyecto con el fin de poder conocer a fondo cada una de las herramientas y su posible aplicación a la intervención en el ámbito de la psicología.
Una jornada que los profesionales y estudiantes valoraron muy positivamente por haber tenido ocasión de hacer un análisis profundo de la realidad actual de la intervención, por la necesidad psicosocial de facilitar el acceso a tratamientos por aquellos sectores con menos recursos y por la visión crítica de los riesgos que puede entrañar el uso no responsable y profesional de las herramientas que la tecnología aporta en un mundo en permanente cambio.